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Camila y Julio

Los Enredos del Placer
31 de agosto de 2026 por
prohibido

Tengo más de 30 años siendo ortodoncista, me siento orgulloso de ser el precursor de tantas sonrisas.


A mis 60 años de  edad pensé que ya lo había visto y que nada me podía impactar.... pero mi sobrino Julio (el más pequeño de todos) me tenía preparada una jugada maestra que me dejó ver como un novato.


Estaba ya cerrando mi consultorio privado y despidiéndome de mis asistente y secretaria, cuando me entra una llamada de mi mamá, preocupada, pero por extraño que se escuche riéndose, que había una situación extremadamente delicada en casa de mi hermana  y que solo yo podría resolverla.


No supe bien como interpretarla porque ella reía pero también reclamaba con urgencia mi presencia. Le cuestioné de qué se trataba y solo se concretó a pedirme que no fuera a llegar sin mis utensilios médicos...


Yo jamás saco mis herramientas del consultorio, pero fue tanta la insistencia de mi madre que no tuve más remedio que hacerlo.


Me dirigí a casa de mi hermana, ella vive con su familia y cuida de nuestra madre desde que papá falleció.


Llegué a la casa, mamá me abrió la puerta con sigilo, su actitud era como si fuéramos a hacer una travesura. 


Me subió a la recamara de mi sobrino Julio y antes de entrar me detuvo, empezó a hablar de cosas que yo ni entendía, algo como:


Mira con jóvenes, tu también fuiste joven, no lo avergüences, estas cosas pasan, no te vayas a asustar, por favor te voy a pedir mucha discreción, debes hacerlo rápido porque tu hermana y su esposo no tardan en llegar y será mejor hablar nosotros con los muchachos antes, ellos son muy duros y no quiero que esto sea más traumático para ellos.


Entre mi mamá más hablaba, yo menos entendía, llegué a pensar que estaba perdiendo la lucidez, pero entonces abrió la puerta....


No pude evitar quedarme boquiabierto, fueron unos segundos en los que quedé paralizado hasta que mi mamá de un golpe en la espalda me regresó a la realidad.


Me acerqué a la escena traté de ser lo más profesional posible, le pregunté a la señorita  desnuda que tenía entre las piernas la cabeza de mi sobrino (también desnudo) que había sucedido.

Se notaba que ella tenía mucho dolor, incluso era más fuerte que su sentimiento de vergüenza por la escena. Ella me dijo que mi sobrino estaba practicándole sexo oral pero que los brackets de mi sobrino se gancharon con su piercing que tenía en su labio vaginal.


Me dijo también que intentaron separarse pero que entre más lo hacían más se enredaba el bracket, que después de un rato mi mamá entró a la habitación porque buscaba el cargador de su celular, que vio la escena y que mi sobrino balbuceando le suplicó que no le avisara a sus papás (mi hermana y mi cuñado).


Mi mamá intentó ayudarles con sus ganchos de tejer, con un cuchillo mantequillero, con una pluma, les puso aceite para que resbalara y cuando les iba a poner jabón mi sobrino la interrumpió y le pidió que me llamara.


Siempre pondré la seriedad de mi profesión por delante, así que saqué mis herramientas y me puse a trabajar, mi finalidad era rescatar las piezas dentales de mi sobrino y no dañar el labio vaginal de la señorita porque para colmo el piercing estaba a la misma altura del capuchón de clítoris y una falla ahí sería catastrófica.


Mi mamá era mi asistente, había un enorme charco de baba bajo la cabeza de mi sobrino.


Expliqué a mi gentil asistente el procedimiento, lo primero sería trozar alambre de los brackets, luego sacarlo muy suavemente por los dientes que no estaban comprometidos con el piercing, para finalmente desatorarlo.


Cuando logré el primer paso mi mamá dijo un ¡Urra! que no pudo evitar una carcajada, me disculpé y seguí trabajando pero sin parar de reír, yo les decía que era por nervios, esa fue la escena más bizarra que he tenido en todos mis años como Odontólogo.


Proseguí, logré liberarlos. Revisé la boca de mi sobrino, la vagina de la señorita, los dejé solos para que se vistieran y salí de la habitación.


Salimos mi mamá y yo de la habitación y escuchamos la puerta abrirse, venían llegando mi hermana y mi cuñado de un concierto de música clásica, pelamos los ojos mi mamá y yo. 


Ella me suplicó que me quedara con ellos, mientras ella iba a advertirle a mi sobrino y su cita.


Lo único que se me ocurrió inventarle a mi hermana fue que iba de visita porque Camila (la novia de Julio) quería estudiar odontología y quería que yo le explicara más y que por eso había llevado mis herramientas.


Bajaron mi sobrino, su novia y mi mamá y en voz alta le dije a Camila que estaba listo para explicarle de mi carrera, mi mamá corrió a preparar café y a sacar pan dulce para merendar.


Por las prisas no alcancé a limpiar mis herramientas y ver que mi hermana y mi cuñado examinaban las pinzas que previamente había usado me provocó un bochorno espantoso.


Por fortuna mi higiénica asistente obligó a todos a lavarnos las manos antes de tomar el café con pan


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